Cuento I

Veo la tristeza en sus ojos. Veo la muerte.

Veo los miedos y las inseguridades. Veo como ese cuello se tensa y se convierte en rígido porque no habrá manera de ver lo que hay detrás. Porque se que duele y esa llave no abrirá. 

Veo como los años pasan y ese miedo sigue igual. Y ya no es nuestro cuello sino que carga en los hombros, la columna y las caderas. 

Nos perdemos. Encontramos un laberinto verde y colorido, con multiplicidad de caminos y nos acostumbramos a transitar sobre él dando vueltas, muchas veces en círculos, siempre hacia adelante, a veces miramos para el costado y cambiamos el rumbo. Pero no observamos más que las luces indicadoras que convertimos en semáforos.. Nos perdemos la magia del camino, las flores ocultas, los aromas, la humedad, el aire que corre. 

Veo en sus ojos la falta de vida, tan lejana que hasta se confunde con parches de adrenalina y riesgo para sentirnos vivos. 

Veo gente que quiere morir viva así como gente viva que quiere morir.

Veo que la verdad siempre estuvo ahí, lo está ahora mismo. Pero no son palabras, no son conceptos, no son técnicas, son leyes universales, tan simples como complejas, perfectas. Son tan visibles como invisibles. Tan absurdas como lógicas. 

Tenemos que entender el efecto de nuestras elecciones. Cuando hablamos del libre albedrío hablamos de ello. La libertad es innata al ser humano más allá de nuestras condiciones físico materiales. En todo momento estamos siendo responsables de nuestra realidad. Así como una planta a nuestro cuidado morirá sin la luz del sol y agua correspondientes lo mismo sucederá con cualquier cosa de mi vida que analizo. 

Si no nutro mis vínculos estos se marchitarán.

Si no salgo a recibirlo, el sol no me irradiará. 

Si no pongo conciencia a mi inconciencia, esta ultima me dominará.

En todo momento estamos eligiendo. En ese momento estamos creando. 

Conviértete en un artista. Vence el miedo y permítete abrazar tu vulnerabilidad. Ella te dará la verdadera fortaleza. 

Anímate a poner color a lo invisible, a descubrirlo, a leerlo, a sentirlo, a trascenderlo.

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